Nuestra misión

 Love Heart in Sand (Copia en conflicto de PCUsuario2 2014-01-08)

Era un alma inquieta, de esas que no paran de hacerse preguntas, que se cuestionan el porque de la vida y su sentido… Recordaba que de pequeña se hacía una y otra vez la misma afirmación “soy yo, soy yo, soy yo…” y cuanto más la repetía más se adentraba en ella misma y se alejaba de aquello que le rodeaba, cada vez que se decía “soy yo” iba dejando atrás alguna cosa, “soy yo la que está en este cuerpo, soy yo la que forma parte de esta familia, soy yo la que vive en esta casa, en este lugar, la que estudia en este colegio, soy Yo…“ En aquel momento tomaba conciencia de su ser, de que no era todo aquello que estaba mencionando, no era su cuerpo, ni su personaje en la familia, ni la casa en que vivía, ni el lugar, ni lo que estudiaba, no era nada de eso, todo aquello era lo que tenía y hacía, pero no lo que era, le encantaba quedarse allí, en aquel estado en que todo era ajeno a ella, ajeno a su ser. Que alegría pensaba… ¡Soy Yo!, le daba tanta libertad estar allí, saber que era mucho más de lo que podía ver y tocar.

Aquel alma inquieta nunca dejó de buscar para descubrir quién era y para qué había venido a este mundo, sabía que su vida tenía un sentido, y aunque no andaba muy perdida en su camino, aún no tenía todas las respuestas que buscaba.

Veía como había gente que vivía enfadada con el mundo, vivían sin libertad, no porque nadie les privara de ella, sino porque ellas mismas habían decidido negársela.

Para ella, libertad era la capacidad de escoger lo que cada persona quiere hacer con tu vida, pero se daba cuenta que la mayoría de la gente no sabía que la tenía y mucho menos sabía como usarla.

Las personas que no hacían uso de su libertad decidían sin darse cuanta quedarse en un lugar que no era en el que querían estar, y ello les llevaba al peor error que puede cometer una persona, vivir una vida sin sentido, quejándose de todo y de todos, sin darse cuenta que su queja no era con su entorno ni con la gente que le rodeaba, no era con el mundo, su queja era con ellas mismas porque no estaban ocupando su lugar, no estaban decidiendo vivir como sentían que tenían que vivir, de acuerdo con sus valores y su misión, no se estaban escuchando ni estaban decidiendo vivir una vida con sentido.

Estaba convencida de que las personas tenían que aprender a escucharse, a darse cuenta de su libertad para decidir, a oír esa vocecita que nos habla bajito y nos indica el camino, a confiar en que eso que sienten que tienen que hacer, es lo que tienen que hacer, a desprenderse del miedo y sacar esa capacidad que todos tenemos para expresar en el mundo exterior los valores e ideales que más nos importan en el mundo interior.

Finalmente las respuestas que tanto buscaba llegaron a su vida, justo en el momento perfecto, como siempre cuando tenía que ser. Por fin entendió la misión que todos tenemos…

Venimos al mundo para ser felices, para experimentar el amor y aprender a amar. Hacer aquello que más te gusta y amas, tu pasión, es parte de tu misión en la vida, porque sólo cuando empieces a hacer lo que eres y lo entregues al mundo podrás sentir el verdadero amor, ese que te llena de los pies a la cabeza y te hace ser inmensamente feliz. Esa felicidad que llega cuando te escuchas y sabes que estás haciendo lo que que sientes que tienes que hacer, da igual que sea fácil o difícil solo sabes que tienes que hacerlo, cuando estás convencido de que lo que tienes que hacer es eso, sientes una fuerza interior tan grande que te quita las dudas para seguir adelante, cuando las dudas te paren, sentirás que no puedes dormir por las noches, porque cuando sabes lo que tienes que hacer y no lo haces es como traicionarte a ti mismo/a, entonces te darás cuenta que ya no puedes quedarte ahí, y volverás a encontrar las fuerzas que necesitas para ponerte en marcha, cuando lo hagas verás que el universo entero pone a tus pies una alfombra, para que camines por ella dando al mundo lo que tienes que dar, aquello en lo que crees porque lo amas y porque lo sientes , cuando lo hagas sabrás que en realidad estás dando lo que eres, lo que todos y todas somos… AMOR, y que tu canal para darlo son tu Vocación y tus Talentos.

 Mari Carmen Ruiz Fortes

 Vocación & Talento

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