El regalo

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Un día como tantos otros, en los que al dirigirte a cualquier lugar, te cruzas con alguien, esa mañana iba apresurada, se dirigía a un congreso de trabajo que duraría varios días, su primer encuentro fue al cruzarse en una de las calles cercanas al lugar, ella sintió algo, fue como una llamada de atención, de esas que nos suceden a menudo pero a las que no hacemos caso, cuando algo o alguien te resulta familiar, ni siquiera le había visto bien la cara, pero aún así lo pudo sentir.

En el descanso del desayuno, ella estaba tomando un té con algunos compañeros, cuando una voz dijo, no os conozco pero me voy a poner aquí con vosotros y así nos conocemos, cuando levanto la mirada era él, aquel chico con el que se había cruzado por la mañana.

Desde aquel momento los encuentros entre ellos se sincronizaban… Había algo en él que a ella le resultaba muy familiar, sentía curiosidad de qué sería, así que se dispuso a abrirse a ello, a veces cuando nos abrimos a sentir, a percibir, a ver qué me quiere mostrar el otro, nos encontramos regalos maravillosos, tesoros que nos estaban esperando y que venían de manos de alguien quizás hasta ese momento desconocido.

Decidió no buscar más explicaciones mentales de por qué aquella persona había captado de aquella manera su atención, abrió su corazón y se dispuso a sentir a ver cual era su regalo…

Habían pasado un par de días cuando algo en ella se despertó, aquella noche tuvo la sensación de haber soñado con él, no podía definir el sueño pero sabía que había sido así, ya no podía verle de la misma manera, era como si hubiera visto su alma, había trascendido su cuerpo y se había encontrado con un ser maravilloso, un ser perfecto, lleno de luz y de amor, un ser radiante que la había envuelto en su luz y protegido de todo, se sintió abrazada por él, cuidada y acogida, era como llegar a casa y que te reciban con los brazos abiertos, un lugar en el que descansar de tanto caminar, un lugar en el que sabes que estás a salvo, que nada puede pasarte, que ya estás en casa, que la has encontrado y no tienes que seguir buscando.

Desde aquel instante cuando le veía o pensaba en él, de alguna forma sus corazones se conectaban, ella sentía cómo aquella energía preciosa que llegaba y se expandía desde su corazón explotaba en ella, como fuegos artificiales, expandiendo el éxtasis por todas las células de su cuerpo, se sentía flotando en el aire, no era necesario decirle nada, ni siquiera estar con él, ya se habían encontrado y reconocido, en otro lugar, un lugar sin forma, sin espacio y sin tiempo, un lugar no definido, que es pero no puede ser visto, solo puede ser sentido por aquellos que están dispuestos a sentir, a creer que está ahí y a darse el permiso para dejarse ver y ser visto, a cerrar los ojos y conectarse con el todo…

No podía creer lo que estaba sucediendo en ella, era un estado de éxtasis permanente en todo su ser, una fiesta en su corazón y su cuerpo, no sabía si desmayarse o salir flotando por aquella habitación donde estaban dando la conferencia, parecía magia, pero que magia tan bonita pensó.

Ya iban a despedirse, el congreso estaba a punto de terminar, era un congreso anual que organizaba la empresa todos los años y en el que se reunían todas las sucursales.

Ella seguía flotando, y se hubiera quedado así, con aquel maravilloso regalo, sin más, pero sin saber por qué, sentía una imperiosa necesidad de compartirlo con él, pensó que igual no era lo más adecuado, ella tenía una relación y tampoco sabía si él estaba con alguien, no quería que aquello pudiera ser motivo de malos entendidos. Aquella necesidad seguía allí, así que se decidió a contarle lo sucedido, también sentía curiosidad de si aquella persona había recibido el mismo regalo que ella, si él también había sentido algo. Le contó todo, quizás con la intención de que él se diera cuenta de algo, era como si ella hubiera recibido el mensaje de que una parte de él necesitaba saberlo.

A veces podemos encontrarnos con personas en otro nivel, almas que se reconocen, que se encuentra y se abrazan, pero que pueden estar en cuerpos que no se reconocen, que no se han dado cuenta de nada, porque tienen su mente como barrera, porque no han decidido ver y por tanto no pueden ver algo que no se han dado el permiso para sentir.

Siempre buscamos una explicación a todo, una razón de ser, pero eso es imposible de saber si miramos desde la mente, ahí no están las respuestas, y quizás en ningún lugar accesible para nosotros, lo que sí podemos saber es que todo, absolutamente todo lo que sucede, es siempre un maravilloso regalo que te hace la vida, solo tienes que acogerlo y dejarte sentirlo.

Él recibió aquel regalo que ella le estaba entregando mientras le contaba lo que había sentido, la acogió entre sus brazos y la abrazó, los dos se fundieron en un largo abrazo, en aquel instante el tiempo se había detenido, la gente que había alrededor parecía haber desaparecido, solo se escuchaban sus voces lejanas, ellos ya estaban en otro lugar, estaban en casa, ambos se habían reconocido…

Puedes vivir desde el cuerpo infinidad de experiencias que crees decidir o no, pero desde el alma las experiencias no las decides tú, llegan, las acoges y las sientes, y darte el permiso para sentirlas te eleva a otro lugar en el que todo es quietud y paz, en el que te transformas en el amor que eres y todo se funde en una sola cosa, cuando te encuentras con alguien a quien tu alma reconoce ya estás en casa…

Se despidieron con aquel maravilloso regalo, quizás no sabían para qué se había encontrado, pero daba igual, que más da donde estés, ni las experiencias que vivas, todo, absolutamente todo es perfecto, y encontrarse con un ser y sentir lo que ella había sentido y seguía sintiendo era un regalo que pocos reciben, que pocos se dan el permiso de recibir, y es tan bonito conectar con eso que somos y no vemos, es un regalo que se queda en ti para siempre, porque es tu ser abierto a sentir la maravilla que es, la maravilla que somos…

Mari Carmen Ruiz Fortes

Vocación & Talento

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4 thoughts on “El regalo

  1. A veces envidio, es una envidia sana. Puedo sentir pero muchas veces desde un filtro mental. Tener esa experiencia sería maravilloso. Sentir esa conexión, esa sonrisa y esos ojos brillantes que sin decir nada te lo dicen todo, debe de ser magnífico. Ese abrazo, casi puedo sentirlo. Sin duda allá donde esté el chico se repetirá a sí mismo lo afortunado de haber podido dar con alguien así. Alguien que sepa transportarle en el tiempo con una sonrisa sin par que ella sin duda reconocería.
    Me ha encantado lo que has escrito. Un fortísimo abrazo y un beso 🙂

    1. Muchas gracias por tu comentario, me alegra que te haya encantado.
      A mi también me encanta esta historia, a veces no sentimos plenamente a las personas que tenemos cerca porque no nos damos permiso para sentir, nos da miedo sentir lo grandes que somos. Un abrazo!!

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